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domingo, 26 de enero de 2014

Ironías varias


Y resultó ser que era preciso incluso saber dudar, si bien nos vendían la idea de la seguridad absoluta como un algo palpable, duradero, intrínseco al ser humano... Otra mentira universal, otro paripé ejercido por la presión social, otra muestra de que la fuerza invisible es la que ostenta el poder.
Siempre y cuando no despiertes a la fiera, todo estaría bien. Larga vida a la comedia, a la tragicomedia y al drama.

miércoles, 10 de julio de 2013

Preguntando se llega a Roma. O no.

¿Qué parte de una persona se debe a ella misma?
¿Qué parte de una persona está conformada por la sociedad, la familia, los amigos, la pareja, los hijos? 
¿Hay alguna frontera que separe el "yo" del "ellos"? 
¿Cómo saber si una persona es producto de su propia voluntad o un cúmulo de situaciones aglutinadas y solapadas a su existencia? 

Alguien dijo una vez que el hombre es un animal político, que el ser humano vive en sociedad y es parte intrínseca de ella. Cierto es. Luego...

¿Qué parte de culpabilidad tenemos todos los individuos de la sociedad española en casos como el del despreciable Bretón? ¿En qué medida somos responsables de su impasible mirada y sus terribles actos?
¿Por qué permitimos que fortunas indecentes procedentes de la corrupción o de la explotación sexual acaben en manos de unos pocos?
¿Por qué Messi no es para Hacienda como cualquier ciudadano de a pie?
¿Por qué hablan tanto de transparencia los que más ocultan? Es más, si son transparentes, ¿para qué pensar en hacer una ley para la transparencia?
¿Por qué permiten que nos alimentemos con productos potencialmente cancerígenos? ¿Tendrá que ver algo con los enormes beneficios de la industria farmacéutica internacional, que sigue ignorando los fármacos huérfanos?
¿De qué lado estamos si en ciertos casos nos aferramos a una ley insuficiente y amoral en muchos casos? Eutanasia versus suicidio, destinar dinero público para cometer fraudes, etcétera, etcétera.
¿Al rebaño se le controla mejor cuando es un rebaño? ¿A qué rebaño pertenece Snowden?
¿Con qué intención se anima a las personas a pensar por sí mismas, si en cuanto lo hacen están condenadas a la incomprensión, al rechazo o a la burla? En este punto sobran respuestas.
¿Quién es más libre: un presidiario que se despreocupa de todas estas interrogantes o una persona que, aun sin estar recluida en un centro penitenciario se siente amordazada por el lastre de las dudas? 
¿Por qué nos enseñan a creer en lugar de enseñarnos a cuestionar, a dudar, a interrogar?


Preguntas, preguntas, preguntas. 

lunes, 31 de diciembre de 2012

FELIZ ESFUERZO 2013



Como siempre, este 31 de diciembre volveré a escuchar la canción de Mecano “Un año más”, pero este año me da que rememoraremos matices, momentos y personas muy diferentes. Personalmente, echaré de menos muchas cosas, y como melómana empedernida, seguiré añorando a Mecano y a esos grupos musicales nunca debían haberse silenciado. Necesitamos que de vez en cuando nos canten las cosas como son, sin rodeos y sin alabanzas gratuitas a un idílico amor que ni las princesas de Disney conocen.
Repaso mentalmente la letra de esta canción. Muchos pileños no acudiremos a “la Puerta del Sol”, pero en mi pueblo sin duda se mezclarán “las uvas y el alquitrán”. No tendremos un “reloj de antaño”, pero “haremos el balance de lo bueno y malo”. Me gusta la universal costumbre de hacer balances, me distrae y creo que es un buen ejercicio para la memoria. Repasar mentalmente los últimos doce meses de nuestras vidas, en esta ocasión, no puede dejarme –y creo que a muchos españoles también- un buen sabor de boca. Han sido tantos y tan variados los acontecimientos que hemos tenido tanto a nivel nacional como local que difícilmente olvidaremos estos 365 días.
Como otras ocasiones, ha sido un año en que unos desconocidos pasaron a ocupar parcelas importantes en tu vida y te tendieron una mano amiga. Otros, aquellos que pensabas eran de tu confianza, dejaron atrás el Carnaval y se desenmascararon. Despedimos seres queridos y otros nuevos asomaron sus rostros a la vida. Nos quitaron derechos y aprendimos que “inventarse un trabajo es mejor que buscarlo”. Mutilaron y asesinaron a quienes pensaron de forma diferente y nos alejaron de la realidad mundana en acontecimientos deportivos y de otra índole más oscura.  Las palabras “rescate” y “desahucio” siguieron siendo dos de las más buscadas en Internet. Sobran respuestas, sobra rabia y dolor. Faltan ideas, iniciativa y amor propio.
Cada cual inclinará la balanza para un lado; personalmente me niego a ver la parte mala del 2012. Me resisto a concebir el supuesto último año como una continua tormenta. Tenemos que sacar fuerzas de donde no las haya y seguir haciendo un esfuerzo por cambiar lo que nos rodea, ponerle imaginación y buscar lo positivo en cada momento. La inmensa mayoría de los ciudadanos seguiremos estirando los euros para pagar la hipoteca, seguiremos soñando con un mini viaje, si cabe, o con un trabajo que nos dignifique, pero seguiremos teniendo el poder de cambiar las cosas. Basta con creerlo.
Este año nos han quitado muchas cosas, sobre todo materiales, pero no nos pueden arrebatar los sentimientos, la rebeldía, el sentido común, la voluntad por hacer mejor las cosas y el afán de superación. Lo sé, es mi opinión personal, pero si hacemos extensible esta visión probablemente nos sintamos mejor, ¿acaso no es preferible intentar cambiar las cosas a permanecer de brazos cruzados quejándonos? Disfrutemos de los últimos momentos de 2012 y plantémosle cara al 2013. Feliz esfuerzo a todos.

martes, 28 de agosto de 2012

APUNTES ESTIVALES DE UN PAÍS AL BORDE DE UN ATAQUE DE NERVIOS


En España estamos estresados, nerviosos, ansiosos. Eso se nota, sobre todo en las redes sociales, nuestro reflejo virtual, un espacio que se ha llenado estos meses de verano de imágenes que caricaturizan y se mofan de políticos, banqueros y psicópatas varios. La cantidad de insultos, frases cargadas de ingenio, odio o sátira y los retoques con Photoshop dejan entrever en los perfiles de mucha gente una intranquilidad que espero no aumente en otoño –aunque eso es bastante utópico.
Cada día veo menos los espacios informativos en televisión en los que nos bombardean literalmente a niños y otras personas inocentes en Siria –nadie hace nada- , vejan a ancianos y desahucian a familias enteras de sus hogares por no poder pagar las rentas. Quede claro que no se trata de obviar ninguna parcela de la realidad, simplemente selecciono el canal informativo, ya que el periódico o la radio exhiben una información quizás un poco menos sensacionalista. La mezcla de brevedad en la radio y reflexión en la prensa escrita me elude de la artillería pesada en que se ha convertido el medio audiovisual.
Ni que decir tiene que este verano que muere poco a poco ha echado humo en el terreno informativo –por no hablar de los bosques. Para empezar, allá por julio, en el plano económico nos volvimos un poco Grecia, un poco Italia y otro poco más pobres. Y es que érase una vez, un presidente del Gobierno que decretó una serie de medidas económicas que encolerizaron al país. En el terreno de la política, a las pocas semanas, una secuencia propia de una de película de Torrente acaparó las pantallas de todo el país: el parlamentario Juan Manuel Sánchez Gordillo, masculino singular, con una ocurrencia de lo más tróspida, decide evocar a Curro Jiménez y planea lo que planeó. Y lo llevó a cabo. Vaya que si lo llevó a cabo.
Y en la sección de deportes cabe mencionar, como no puede ser de otra forma, de los Juegos Olímpicos. Dejaré a un lado la posibilidad de hacer un análisis de la celebración o de los logros de nuestros deportistas; no puedo resistirme a mencionar ese disfraz barato de los Power Rangers también llamado chándal olímpico español y su repercusión mediática. Lo más divertido del verano en Internet, para servidora, ha sido darle usos al poco favorecedor conjunto. Fabuloso.
Ya para terminar el verano, la noticia de sucesos no es otra que la del caso de los niños de Córdoba. Una noticia estremecedora aunque esperada por muchos. La aparición de los restos mortales de dos niños inocentes cuyo verdugo, a todas luces, ha sido su padre, un ser ruin que por amargarle la vida a su mujer ha acabado con sus propios hijos, con lo más importante que puede tener una persona en la vida. No voy a pararme en la cantidad de adjetivos que le han dedicado… Más nerviosismo y más enfado: peticiones de pena capital y cadena perpetua.
Con este panorama, no me queda más remedio que buscar noticias agradables o al menos con un cariz diferente. A veces necesito encontrar informaciones simplemente llamativas o curiosas con el objetivo de evadirme por unos minutos de la actualidad sangrante que nos rodea. Ayer, por ejemplo, me topé con una información simpática y amable en apariencia, aunque realmente el trasfondo contemple un cariz dramático. El caso es que en Togo, un país africano vecino de Burkina Faso, las mujeres han planteado una “huelga de piernas cruzadas” para derrocar al actual presidente del gobierno de su país.
Nada más leer el titular me brillaron los ojos. Me acordé inmediatamente de aquellos felices días de instituto en los que conocí la obra Lisístrata, de Aristófanes. Con quince años y gracias a las magistrales clases del profesor y poeta Jesús Cotta Lobato, este hombre que me enseñó casi todo lo que sé de la Grecia clásica, el reducido grupo de alumnos que estudiábamos Cultura Clásica y yo nos quedamos fascinados ante la brillante propuesta que se hacía en la obra, que mostraba cómo un grupo de mujeres que se hace pasar por hombres intentan frenar la guerra con un gesto original, barato y efectivo: la abstinencia sexual.
El paralelismo entre realidad y ficción, entre la Grecia clásica y la actualidad de Togo, puede antojarse excesivo; no obstante, la idea no es tan descabellada como parece, y a partir del lunes las mujeres anuncian “huelga de piernas cruzadas” para que sus maridos echen del poder al presidente Gnassingbé. Por cierto, Filipinas, Colombia y Turquía, entre otros países han llevado a cabo este tipo de huelga, y para no quedarnos en países subdesarrollados o en vías de desarrollo y alejados físicamente pondremos como ejemplo Bélgica. Efectivamente, en este país hace tan solo un año, la senadora flamenca Marleen Temmeran instó a sus conciudadanas a llevar a cabo una huelga de piernas cruzadas, todo ello porque tras 241 días después de haberse celebrado elecciones, no se había formado gobierno.
 Lo que no me gusta de todo este planteamiento es la subordinación de la mujer al hombre y de la necesidad de llegar a ese tipo de extremos para conseguir logros que recaen en ambos géneros, algo no novedoso en mí, por otra parte. Lo que me irrita más aún es que quienes dicten leyes no piensen más que en ellos mismos sino que se atrevan a emular cómo siente una mujer y qué es “lo mejor para una mujer en estos casos”, como ocurre con ciertas parcelas de la legalidad de nuestro país que se reservan a señores, inclusive desde esas mesas las rúbricas se refieren a lo que viene cuando no se cruzan las piernas, o a cuando no se tiene una educación suficiente o se pierde el sentido de la responsabilidad. Quien se sienta aludido… ¿Qué frase del verano de una diputada podemos decir?
Me pregunto cómo obrarían nuestros legisladores, nuestro Rajoy, nuestro Gordillo y todos nuestros políticos si sus esposas fueran cómplices de las necesidades de la mayoría de la gente y le propusieran una “huelga de piernas cruzadas”. Me pregunto si el sexo, que también es cuestión de dinero, es realmente más poderoso que éste. Me pregunto hasta cuándo las mujeres tendremos que conformarnos con ser el sexo que todo lo aguante. Me pregunto si algún día será posible que una mujer joven deje de tener en la cabeza un programa preinstalado que crea que la lavadora y los niños son cosa suya. Ya no pregunto nada más. Mil ciento veintiséis palabras dejan entrever demasiado. Que el otoño nos pille confesados, o al menos con un diazepam en el bolso, porque en España estamos al borde de la ruina y del ataque de nervios.

sábado, 25 de agosto de 2012

Que treinta años no es nada...


Hoy hace justamente treinta años que nací. No creo que sea mucho ni poco, sino un período de tiempo suficiente como para desenmascarar algunos mitos y tirar por la borda falsas esperanzas con las personas y las ideas que antes me entusiasmaban y hoy son puro fiasco. A veces quisiera no pensar, creo que aquellas personas que no se cuestionan constantemente las cosas viven más felices –o al menos con menos estrés, con menos tensión que yo. No obstante, me ha tocado. Soy así, desde pequeña he escudriñado, medido y racionalizado prácticamente todo lo cotidiano, lo material y lo sensorial. Ya he asimilado esa especie de neurosis que me acompaña como si fuera mi sombra.
No sé si hoy toca hacer balance, pero lo que sí quisiera es dejar claro que con treinta años veo algunas cosas más nítidas que hace diez. A menudo recuerdo cómo era con veinte años, y se notan los diez años de más; sobre todo después del nacimiento de Paloma y unas cuantas decisiones más. La diferencia esencial entre los veinte y los treinta, a día de hoy, la marcan mi hija y esas decisiones; unas cierran ciclos y otros los abren. Creo que la vida es un conjunto de ciclos, de etapas, de puertas que se abren y cierran. A día de hoy, hay muchos mitos que han caído para mí. Hay muchos ideales, conceptos y tradiciones a las que no les veo sentido. Considero que no están a la altura de las necesidades que la sociedad tiene, no superan el nivel o ni siquiera se plantean resolver aquellos problemas o inconvenientes que han suscitado en la humanidad. Esta corriente escéptica que me invade me está llevando a un nihilismo importante, ya que estoy dejando a un lado todo lo que no tenga un valor pragmático inmediato o tenga un papel positivo inmediato en el entorno más cercano.
Hay un cúmulo de cosas –no voy a entrar en detalle por puro capricho- que considero desfasadas y carentes de sentido, lo cual me hace pensar en la posibilidad de no hallarme en un entorno en el que hasta ahora había vivido con total normalidad. Imagino que es el precio que hay que pagar por evolucionar emocional y racionalmente. A veces te sientes mejor y otras, te atormentas y tratas de ignorar esos cambios. Otras… haces que te olvidas de ello. En este ataque de sinceridad me gustaría decir que hace diez años veía las cosas blancas y negras, pero hoy las veo grises. Todo es gris. Nada es absoluto, ni siquiera las personas somos como creemos ser. Una persona buena puede llegar a hacer mucho daño de la noche a la mañana. Una persona honesta puede equivocarse y meter la mano en el bolsillo ajeno… Hay tantos casos como gente en el planeta. Por eso creo que la vida es una amalgama de sensaciones que nacen y mueren, de personas que se transforman y relaciones que se afianzan, se recuperan o simplemente mueren.
No sé si viviré otra década más, pero si vivo probablemente decida hacer otro balance breve y hasta cierto punto codificado de aquellos aspectos más o menos cotidianos que me rodean. Estaré o no en la misma órbita que hoy, pero probablemente las voces interiores sigan resonando en mi conciencia. A propósito, un pilar fundamental en mi vida que permanece indemne es el de la familia y la amistad: siguen siendo los mismos salvo un par de incorporaciones, aunque hoy los quiero, acepto y necesito más que ayer.


viernes, 15 de junio de 2012

LAURITA QUIERE TRABAJAR


A menudo pensamos en las personas discapacitadas. Sí, a menudo. Al menos, así lo hacen quienes mueven los hilos del entramado social en que nos alojamos. De vez en cuando, casi de forma anecdótica, algún que otro ente administrativo sorprende al ciudadano de a pie anunciando a bombo y platillo que ciertas personas con discapacidad pueden desempeñar tareas laborales remuneradas. Es decir, que hay algunos discapacitados que pueden trabajar, para que quede clarito.

Al hilo de este comentario se nos viene a la mente, probablemente, el actor Pablo Pineda, un joven que ha dado muchas lecciones a la vida con poquísimos años. No obstante, hay muchas personas anónimas que, al igual que Pablo, se sienten capaces y pueden ser autónomos, independientes y, en definitiva, libres. Es una pena que lo de Pablo sea una excepción, con la de personas discapacitadas que tenemos a nuestro alrededor y que saben que pueden dar algo a cambio a la sociedad.

El motivo del presente artículo no es otro que hacerles llegar una situación personal de una persona muy cercana y querida. Se trata de una joven pileña Síndrome de Down que tiene diecinueve años: Laureana Moreno. Laurita. Le gusta salir con sus amigos, se viste a la moda, quiere y hace reír a sus familiares siempre que puede, aunque hay veces en que muestra su carácter y se opone a según qué cosas. Entre sus debilidades está el dar cariño a raudales a su ejemplar hermana y sus abuelos. Va y viene al instituto y nos cuenta lo que hace y nos comenta quién le hace tilín. Repito, tiene diecinueve años, y la única característica que la distingue del resto es la Trisomía 21, el Síndrome de Down.

Pero para Laurita esto no es del todo un problema; ella aspira a ser algo más que una joven discapacitada. Tiene inquietudes, muchas inquietudes. Es lista, responsable, honesta, cariñosa y fiel a sus principios. Desde que la conozco ha mostrado un gran interés por aprender de todo cuanto tiene a su alrededor y gracias a que su entorno familiar no ha reparado en esfuerzos para ayudarla desde el día en que nació, ella es una más. Sí, plenamente. Una más.

Laureana tiene plena consciencia de sus limitaciones, pero también demuestra con clarividencia la necesidad de estar ocupada, de ayudar a los demás, de tener una responsabilidad más allá de las tareas escolares que poco le motivan, pues hace años las viene haciendo con total normalidad. Pero hay un problema: a sus casi veinte años, está a punto de abandonar la Educación Secundaria y sus padres, angustiados, me transmiten la incertidumbre acerca de sus ocupaciones a partir de pocas semanas. En septiembre no habrá ningún instituto público que la acoja y Laurita insiste en que puede hacer algo más que estar en un Centro de Discapacitados. Ella se siente útil de cara a esta sociedad y se lo muestra constantemente a sus padres, por lo que podemos imaginarnos cómo han de sentirse. En la integración laboral es en lo único que no pueden ayudarla, por más que lo intentan.

¿De qué manera podemos ayudarla? ¿Quién puede ofrecerle un empleo, con la situación actual? ¿Qué opciones puede tener esta joven? Hay muchas interrogantes y sin duda hay muchos agujeros en materia de integración laboral para discapacitados como ella. Sería tan reconfortante que alguien se hiciera eco de estos ruegos y la tuvieran en cuenta…

Un beso, Laurita. Ojalá consigas tus propósitos. 

martes, 15 de mayo de 2012


Hace justo un año retomé mi hábito por la escritura, aprovechando las facilidades que los blogs ofrecen y sacándole el jugo a mis escasos minutos libres al día –mejor dicho, a la semana- para ofrecer mi óptica sobre determinados acontecimientos que pasan tanto a nuestro alrededor como en el resto del mundo. Uno de los motivos por el que decidí volver a escribir fue la necesidad de reencontrar una parte de mí que había dejado atrás junto con el compromiso de no abandonar mi vocación, mi afición y mi interés por todo aquello que acontece y repercute de una forma u otra en las acciones que diariamente se llevan a cabo.
Recuerdo que uno de mis primeros artículos en mi blog personal estaba dedicado al oficio de periodista y a los peligros que conlleva en este mundo que algunos proclaman “plural”, “libre” y “abierto”.

Por aquel entonces entré en contacto con una de las mayores enemigas del régimen castrista en Cuba, la bloguera Yoani Sánchez, una valiente joven que desde su blog “Generación Y” cuestiona la versión oficial de la realidad de su país y a la que muchos atacan por el mero hecho de ser mujer. A partir de entonces, me interesé por el oficio de informador en las zonas más conflictivas –al menos con respecto a la libertad de prensa- en el mundo. Corroboré algo que aprendí antes de ir a la facultad: que el periodista no solo es un personaje incómodo, sino un peligro para quienes desean obstaculizar la información en un momento dado y asfixiar los regímenes más o menos democráticos.  El pasado 3 de mayo se celebraba el Día Internacional de la Libertad de Prensa, una efeméride cuyo origen data de 1993, una iniciativa de los países miembros de la Unesco y con la finalidad de "fomentar la libertad de prensa en el mundo al reconocer que una prensa libre, pluralista e independiente es un componente esencial de toda sociedad democrática". En la práctica, nada ha cambiado, de hecho prácticamente a diario se cometen delitos contra los informadores en países como Somalia, Afganistán, China, Cuba, Bolivia, Venezuela, Marruecos, etcétera, etcétera, etcétera. Los delitos contra las mujeres periodistas son especialmente vejatorios. Eludiré detalles.

El motivo por el que me centro en el tema del periodismo, la libertad de prensa y la figura femenina se debe a un hecho que ha sucedido esta semana y que me ha llamado poderosamente la atención. Me refiero a lo ocurrido en Grecia, con motivo de los resultados electorales chirriantes en las elecciones celebradas recientemente, esa imagen que ha dado la vuelta al mundo: un “líder” ultraderechista -o neonazi, como señalan muchos medios-acompañado por antropomorfos con aires de matones de discoteca obligan a un grupo de periodistas a ponerse en pie en señal de respeto al “líder”. Grecia, la Hélade, ese país al que venero y al que deseo visitar ansiosamente. Grecia, la cuna de la civilización occidental, el lugar donde se instituyó la democracia y que encumbró términos como estoicismo, asamblea, política, sabiduría… Ese maravilloso lugar en el que una vez los principios sobre los que gobernaba eran: eleuthería (libertad), isegoría (la igualdad de palabra o libertad de expresión) e isonomía (la igualdad ante la Ley).

Ver esa imagen del “líder” con los matones y caerse estrepitosamente todos los conceptos que Platón y compañía escudaron fue una misma cosa. Es cierto aquello de que “todo cae”. Y tanto. A saber las aberraciones que cometerían en nombre de la isegoría e isonomía según el “líder” en el hipotético y desastroso caso de que hubieran accedido al gobierno… Por cierto, la valiente periodista que se negó a hacer caso a los ogros fue expulsada de la sala, pero dejó bastante claro que no todo vale en nombre de la libertad.
Quizás ella haya tenido más suerte que Tawakkul Karman, la periodista yemení que hace un mes escaso recibió en su móvil, mientras la entrevistaba una homóloga de la revista ELLE, un mensaje de Al Qaeda con una amenaza de muerte. Fue galardonada con el Premio Nobel de la Paz el año pasado, pero para ella lo realmente importante es seguir luchando por la democratización de su país, por mejorar la penosa situación en que las mujeres viven. Tawakkul no le teme a la muerte ni a sus detractores, por lo que tanto ella como quienes asumen la responsabilidad de luchar a cara descubierta por mejorar la situación de la mujer en las zonas más peligrosas del planeta merecen, a mi juicio, un papel más destacado del que tienen. Yo les daría más focos y más micrófonos, más primeros planos en televisión y más voz a sus palabras, porque los premios y las distinciones de estas mujeres son pequeños pasos para la mujer, pero grandes pasos para la humanidad.

Tal vez, gestos como estos, algún día contribuyan a hacer real y palpable esa “primavera árabe” de la que tango se ha hablado. Tal vez entonces pueda cada una vestir a su gusto sin necesidad de disimular conformidad con el niqab. Tal vez dejemos de observar imposiciones fraudulentas derivadas de una interpretación macabra de ciertas escrituras “sagradas”. Y tal vez, en ese momento, se confirme una sospecha personal: que el demonio no es una mujer, sino un hombre que se moría de envidia por no ser una.



LAS NUEVAS CARAS DE LA POBREZA




No recuerdo en qué programa, pero ayer escuché en la radio que cada día hay mayor número de ricos en el mundo. Ese titular me llamó la atención. Por un lado, me dije: “si lo dicen en un programa informativo, será cierto”. Pero por otra parte, vi en el titular y el contenido de la noticia un matiz un tanto paradójico. Así que, teniendo en cuenta que los números no son mi fuerte y respetando al autor de aquel texto radiofónico, lancé un: “será al revés, cada día crece el número de pobres”. También es cierto. Cada día, los ricos son más ricos, y los pobres, más pobres. Es decir, se está produciendo un fenómeno generalizado en muchos lugares de Europa: la clase media, tal y como la conocíamos, tiende a desaparecer si nada ni nadie lo remedia.
Este hecho no me transmite buenas vibraciones ni esperanzas, sino una desazón y una inquietud que aumenta progresivamente. Según cifras oficiales, en España uno de cada cuatro niños vive en situación de pobreza, y la mitad de los jóvenes no tiene empleo, por lo que actualmente existen escasas expectativas de cambio en el horizonte de la clase media. El paro se ceba con aquellos que un tiempo atrás gozaron de una buena posición social y económica y los arroja a un entorno desolador, desconocido y desconcertante: la pobreza.
Estos nuevos rostros de la pobreza no se corresponden con el estereotipo que teníamos; no son harapientos o mendigos, no tienen nada en común con la imagen mental del ideario común. Los nuevos pobres visten de marca –hace meses se lo podían permitir-, muchos de ellos han cursado estudios universitarios y han copado puestos de trabajo de relevancia. Son personas cultas que han dejado de asistir a teatros y espectáculos en los grandes auditorios inaugurados en plena burbuja inmobiliaria. Esos auditorios en los que las arañas tejen majestuosos telones a su antojo porque hoy dormitan; ya no pueden acoger grandes eventos audiovisuales ni culturales por no haber liquidez para sufragar los gastos ni abonar el caché de los artistas.
Estos nuevos pobres deciden cada día si pagar la hipoteca para evitar la dureza del desahucio o comer. Los que eligen la primera opción, asisten cabizbajos a los comedores sociales a diario, donde por menos de un euro tienen un plato caliente que les entretiene el estómago. Un incontrolado e inoportuno sentimiento de vergüenza, malestar y culpabilidad se ceba con ellos. En muchos de los casos, van acompañados de sus hijos, unas criaturas que, de la noche a la mañana y sin comprender cómo ni por qué han pasado de exigir un nuevo mp4 a vestir de la caridad; de estar internos en un colegio privado trilingüe a cambiar de amigos y de centro escolar.
Uno de los rasgos más destacables de mi carácter es la continua lucha por sacar siempre algo positivo de todo lo negativo que me pueda ocurrir. Creo que de todas las situaciones adversas que vivimos podemos extraer al menos la enseñanza, la lección después del error. Por este motivo, si algo positivo se puede sacar de esta situación es que los valores que van a tener estos niños y adolescentes van a ser, probablemente, mucho más puros y prudentes que los que tiempo atrás tuvieron; pensarán dos veces las cosas y tomarán las decisiones con la mente en frío. Habrán aprendido que las cosas materiales pueden desaparecer fugazmente, pero una mente amueblada siempre permanecerá, por encima de las crisis, del paro y de las necesidades materiales. Es mi impresión y mi esperanza.
Por otra parte, quisiera recordar el peligro que conlleva la disminución de la clase media, porque ello deja ver que la desigualdad entre ricos y pobre aumenta considerablemente. En España, por ejemplo, la renta media del 10 por ciento de los que más ganaban  en 2008 era doce veces superior al 10 por ciento que menos tenía, según datos de Eurostat. El aumento de la desigualdad en la distribución de la renta no favorece el crecimiento económico y genera tensiones económicas, financieras y sociales, por lo que el panorama que se nos avecina no resulta precisamente halagüeño. Al hilo de estas informaciones, se me ocurren múltiples interrogantes: ¿qué futuro laboral y económico tendrán nuestros hijos? ¿Qué oportunidades laborales tendrán? ¿Cómo se reestructurará el modelo social de nuestro país en los próximos años? ¿Se generará empleo en la clase media? ¿Podrán ir a la Universidad? Y si van ¿podrán desempeñar en España su carrera? ¿Podrán, si quiera, soñar con ello?
La respuesta a estos planteamientos pulula diariamente en medios de comunicación, economistas, políticos, politólogos, sociólogos y gurús varios; aunque siempre dependerán de la ideología que se esconda tras ellos, por lo que en estos momentos no me queda más remedio que seguir esperando al futuro, presa del escepticismo generalizado que me invade. Pero volvamos a lo dicho anteriormente: saquemos, de esta dramática situación, algo bueno: la voluntad, el esfuerzo, la conciencia, los valores, la imaginación, la educación, la fantasía, y el amor por los demás no pueden ser embargados por ninguna entidad financiera.

jueves, 12 de abril de 2012

LAS NUEVAS CARAS DE LA POBREZA EN ESPAÑA



No recuerdo en qué programa, pero ayer escuché en la radio que cada día hay mayor número de ricos en el mundo. Ese titular me llamó la atención. Por un lado, me dije: “si lo dicen en un programa informativo, será cierto”. Pero por otra parte, vi en el titular y el contenido de la noticia un matiz un tanto paradójico. Así que, teniendo en cuenta que los números no son mi fuerte y respetando al autor de aquel texto radiofónico, lancé un: “será al revés, cada día crece el número de pobres”. También es cierto. Cada día, los ricos son más ricos, y los pobres, más pobres. Es decir, se está produciendo un fenómeno generalizado en muchos lugares de Europa: la clase media, tal y como la conocíamos, tiende a desaparecer si nada ni nadie lo remedia.
Este hecho no me transmite buenas vibraciones ni esperanzas, sino una desazón y una inquietud que aumenta progresivamente. Según cifras oficiales, en España uno de cada cuatro niños vive en situación de pobreza, y la mitad de los jóvenes no tiene empleo, por lo que actualmente existen escasas expectativas de cambio en el horizonte de la clase media. El paro se ceba con aquellos que un tiempo atrás gozaron de una buena posición social y económica y los arroja a un entorno desolador, desconocido y desconcertante: la pobreza.
Estos nuevos rostros de la pobreza no se corresponden con el estereotipo que teníamos; no son harapientos o mendigos, no tienen nada en común con la imagen mental del ideario común. Los nuevos pobres visten de marca –hace meses se lo podían permitir-, muchos de ellos han cursado estudios universitarios y han copado puestos de trabajo de relevancia. Son personas cultas que han dejado de asistir a teatros y espectáculos en los grandes auditorios inaugurados en plena burbuja inmobiliaria. Esos auditorios en los que las arañas tejen majestuosos telones a su antojo porque hoy dormitan; ya no pueden acoger grandes eventos audiovisuales ni culturales por no haber liquidez para sufragar los gastos ni abonar el caché de los artistas.
Estos nuevos pobres deciden cada día si pagar la hipoteca para evitar la dureza del desahucio o comer. Los que eligen la primera opción, asisten cabizbajos a los comedores sociales a diario, donde por menos de un euro tienen un plato caliente que les entretiene el estómago. Un incontrolado e inoportuno sentimiento de vergüenza, malestar y culpabilidad se ceba con ellos. En muchos de los casos, van acompañados de sus hijos, unas criaturas que, de la noche a la mañana y sin comprender cómo ni por qué han pasado de exigir un nuevo mp4 a vestir de la caridad; de estar internos en un colegio privado trilingüe a cambiar de amigos y de centro escolar.
Uno de los rasgos más destacables de mi carácter es la continua lucha por sacar siempre algo positivo de todo lo negativo que me pueda ocurrir. Creo que de todas las situaciones adversas que vivimos podemos extraer al menos la enseñanza, la lección después del error. Por este motivo, si algo positivo se puede sacar de esta situación es que los valores que van a tener estos niños y adolescentes van a ser, probablemente, mucho más puros y prudentes que los que tiempo atrás tuvieron; pensarán dos veces las cosas y tomarán las decisiones con la mente en frío. Habrán aprendido que las cosas materiales pueden desaparecer fugazmente, pero una mente amueblada siempre permanecerá, por encima de las crisis, del paro y de las necesidades materiales. Es mi impresión y mi esperanza.
Por otra parte, quisiera recordar el peligro que conlleva la disminución de la clase media, porque ello deja ver que la desigualdad entre ricos y pobre aumenta considerablemente. En España, por ejemplo, la renta media del 10 por ciento de los que más ganaban  en 2008 era doce veces superior al 10 por ciento que menos tenía, según datos de Eurostat. El aumento de la desigualdad en la distribución de la renta no favorece el crecimiento económico y genera tensiones económicas, financieras y sociales, por lo que el panorama que se nos avecina no resulta precisamente halagüeño. Al hilo de estas informaciones, se me ocurren múltiples interrogantes: ¿qué futuro laboral y económico tendrán nuestros hijos? ¿Qué oportunidades laborales tendrán? ¿Cómo se reestructurará el modelo social de nuestro país en los próximos años? ¿Se generará empleo en la clase media? ¿Podrán ir a la Universidad? Y si van ¿podrán desempeñar en España su carrera? ¿Podrán, si quiera, soñar con ello?
La respuesta a estos planteamientos pulula diariamente en medios de comunicación, economistas, políticos, politólogos, sociólogos y gurús varios; aunque siempre dependerán de la ideología que se esconda tras ellos, por lo que en estos momentos no me queda más remedio que seguir esperando al futuro, presa del escepticismo generalizado que me invade. Pero volvamos a lo dicho anteriormente: saquemos, de esta dramática situación, algo bueno: la voluntad, el esfuerzo, la conciencia, los valores, la imaginación, la educación, la fantasía, y el amor por los demás no pueden ser embargados por ninguna entidad financiera. 

lunes, 27 de febrero de 2012

¿Qué es ser andaluz?



A simple vista, esta pregunta tiene una fácil respuesta: es andaluz el que nace en Andalucía. No obstante, ser andaluz puede conllevar un puñado de cosas buenas y otras no tan agradables, graciosas e intolerables, justas e injustas. Ser andaluz debe ser algo más que haber nacido en Andalucía, a juzgar por la extensa literatura existente acerca de esta cuestión y que ayer, hoy y siempre levanta ampollas en todas partes.

Estos días se celebra una efeméride muy especial: el día de la Comunidad Autónoma Andaluza. Si queremos, podemos quedarnos con algo más que un día señalado en rojo en el calendario del sur peninsular y que sirve para descansar un día más a los afortunados que aún conservan su puesto de trabajo. Repito, es “algo más”, ya que la porción de tierra que sirve de unión entre el norte de África y el continente europeo es un rinconcito que ha albergado numerosos pueblos desde tiempos inmemoriales: fenicios, visigodos, romanos, árabes, judíos… Andalucía es un pueblo de pueblos generalmente sabedor de su dilatada historia, por lo que se conoce muy bien a sí mismo. Siglo tras siglo, año tras año, ha exprimido el jugo de sus fértiles tierras para dar de comer a innumerables generaciones de andaluces que en distinta medida y con distintos resultados han hecho del ser andaluz algo más que un rasgo distintivo geográfico.

Hay quienes hablan de “ser andaluz” de forma aséptica, como una identidad concreta dentro de las distintas comunidades que conforman España, sin más. Los más entusiastas gustan del apelativo “orgullo”, lo cual lleva implícito –a mi juicio- el eterno dilema del complejo de inferioridad y consecuente reivindicación histórica (al igual que se habla de ”orgullo gay” en aras de la defensa de la igualdad de derechos entre los homosexuales). Entre la identidad a secas y el engreimiento entiendo que debe haber un lugar intermedio porque ser andaluz es bastante complejo y no suele dejar indiferente a los de fuera, para bien o para mal.

Ser andaluz es más que reírle las gracias a Juan y Medio, Falete, María del Monte o a Jesulín de Ubrique y aguantar con los desfalcos de Julián Muñoz y compañía. Ser andaluz es síntoma de paciencia, de sosiego y de templanza, al ver pasar los años y seguir viendo impasibles que tenemos montones de hectáreas de tierra sin industrializar, puertos fantasmas y factorías que se cierran sin que nadie ocupe un puesto en ellas. Ser andaluz es acoger al inmigrante como a uno de la familia, adorar la cultura del extranjero que nos visita y ofrecer lo mejor que tenemos en casa Es estar por encima de las ferias, los carnavales, las romerías, la Semana Santa, el flamenco, los toros y los puentes, Ser de Andalucía es vivir entre el sacrificio, el esfuerzo, los suspiros y la rabia contenida de quienes no recibieron justicia. Ser andaluz es disfrutar y presumir de una tierra que lidera el empobrecimiento y las cifras de paro de todo el país en medio de una vorágine emprendedora que en los últimos años ha llevado a los rincones más recónditos del planeta muchos de nuestros productos. Ser andaluz es resistir que te llamen “cateto” si ceceas a sabiendas de que el ignorante es el que se intenta mofar de ti. Ser andaluz es algo más que ir por las calles de Salamanca hablando y ver cómo los salmantinos miran hacia atrás para escuchar atentamente cómo hablas; también es posible ser andaluz y no saber contar chistes.

Sinceramente, cuantas más vueltas le doy al tema más interrogantes y controversias me van surgiendo acerca del significado de ser andaluz. Lo que sí tengo claro es que me gusta ser andaluza, me gusta vivir en esta zona bendita de días largos, en la que los rayos de sol lucen prácticamente todo el año y nos regala parajes naturales de gran belleza. Es lógico que los turistas se queden prendados de Andalucía. Con estos ingredientes, es normal que seamos tan aficionados a salir, a conversar en la calle tranquilamente con nuestros vecinos y amigos. No podría ser de otra manera. Y hablando de ingredientes, me gusta ser andaluza porque ello conlleva disfrutar los 365 días del año de los mejores alimentos del mundo, esos que conforman la llamada dieta Mediterránea y que genera adeptos por todo el mundo.

No puede sino gustarme esta tierra en que decimos las cosas alto y claro (mal que le pese a algunos soberbios del norte de España), por eso nos permitimos el lujo de relajar las consonantes al final de la sílaba. Y hablando de hablas, el habla andaluza posee una riqueza expresiva única, resultado de la convivencia de tantos y tantos pueblos que nos dejaron su impronta en el lenguaje, esa marca oral que muchos intentan imitar. Hay pocas cosas que despierten en mí un sentimiento de rechazo tan inmediato como cuando escucho por la radio o la televisión a alguien que intenta hacerse pasar por andaluz… No, eso no me gusta. Y no me gusta porque muchas veces derivan en la sátira y burla de la esencia del andaluz basándose en los tópicos típicos. Me viene a la memoria un gag del humorista Wyoming sobre Andalucía, así como otros muchos intentos de menosprecio a la identidad andaluza, y lo preocupante es que no son ejecutados por humoristas, sino por personajes que aún creen en la superioridad de sus lugares de procedencia. Me gusta Andalucía, me gusta ser del sur, me gusta ser feliz con lo que tengo. Eso también es ser andaluz.

viernes, 17 de febrero de 2012

¡AY, DEL REFRANERO…!


Los refranes me apasionan, guardan todo un mundo de sabiduría popular coherente, sabio, certero y prácticamente todos son irrebatibles, no en vano aglutinan la sabiduría de cientos de años. Tal y como cuenta la Paremiología (la disciplina encargada de estudiar los refranes y proverbios), estas sentencias nos ayudan a conocer, a conocernos. Hacen las veces de guías y, en mi opinión, podrían reemplazar de un puntapié a más de un aprovechado pseudogurú que se dedica a escribir libros de autoayuda. Están de moda los libros de autoayuda; frases e imágenes sacadas de estos manuales del qué hacer con uno mismo invaden los perfiles en redes sociales de mucha gente y en las bibliotecas incluso hay listas de espera para alguno que otro manual de esta calaña.
En fin, lo reitero: prefiero el refrán de toda la vida, anónimo y breve, sin errores de traducción y con toda la mezcla de culturas que a nuestras espaldas llevamos. Existen clasificaciones de índole literaria, zoológica, toponímica, lingüística, gastronómica, sociológica, meteorológica…
      Miguel de Cervantes fue un gran amante de los aforismos, sentencias y refranes, de ahí que El Quijote sea un punto de referencia fundamental para todos los que admiramos estos tesoros de la lengua. Algunos de mis predilectos son:

·         Más vale una palabra a tiempo que cien a destiempo. 
·         Me moriré de viejo y no acabaré de comprender al animal bípedo que llaman hombre, cada individuo es una variedad de su especie. 
·         El amor y la afición con facilidad ciegan los ojos del entendimiento. 
·         El hacer el padre por su hijo es hacer por sí mismo. 

Por cierto, lejos de escribir uno de mis temas predilectos de oposiciones de hace un par de años o de hacer una tesis, me ha parecido oportuno dar cabida en este artículos a unos cuantos de los cientos de dichos populares que tenemos en español.

·         No te mates por saber que el tiempo te lo dirá. Este sentencia es la que deja sin aire a los impacientes o insaciables de información, pero funciona (¡ay que si funciona!).
·         Al mal tiempo buena cara. Claro, por eso nos reímos tanto últimamente… y lo que nos queda por reír, tal y como está el patio.
·         ¿Es mentira acaso que al perro flaco todo se le vuelven pulgas? Comprobado: si se te avería un electrodoméstico, luego se estropeará otro, o tendrás que pasarle revisión al coche. Y tendrás que cambiarle el aceite. Y justo en ese mes te cargan el seguro de la casa. No falla. Ni Ley de Murphy ni nada. El perro flaco.
·         Cada mochuelo a su olivo. Esta frase no es de las más extendidas, pero tenía que incluirla por razones sentimentales: es muy utilizado por mi padre y eso me basta.
·         Otro muy de mi casa: torres más altas cayeron. Sin comentarios. Por lo que se ve, nada es para siempre, ni nadie es imprescindible.
·         Más vale pájaro en mano que ciento volando.
·         Gallina vieja hace buen caldo. La respuesta de quienes se alejan de los treinta y se acercan a los cuarenta cuando les felicitas por su cumpleaños…
·         Sarna con gusto no pica. Es el típico que se puede aplicar cuando, a cuarenta grados, estás en la feria debajo del toldo de la caseta abanicándote. O cuando estás en el campo de fútbol y llueve “a chuzos”. O cuando te pones unos taconazos y te duelen hasta las pestañas. Bueno, esa situación admite un para presumir hay que sufrir.
·         Lo que mal empieza, mal acaba. Lo explico con otro refrán: más claro, agua.
·         No hay mal que cien años dure. Vale, pues una cosa clara sí tenemos: esta maldita crisis habrá terminado, como muy tarde, en el año 2108.
·         El último: piensa mal y acertarás. Este me lo enseñaron el primer año de carrera, así que cuando el río suena, agua lleva.

El Secreto no se puede memorizar instantáneamente. Los refranes sí. Lo siento por vosotros, Bucay, Robinson, Maxwell, Byrne… Lo breve, si bueno, dos veces bueno. Pues eso, larga vida al refrán. 

lunes, 30 de enero de 2012

MI PUEBLO EN TWITTER. LOS TRENDING TOPICS DE PILAS



Raro es el día en que no salen en los medios de comunicación noticias relacionadas con el poder de las redes sociales Facebook o Twitter. En los anuncios publicitarios, al terminar los programas de televisión, en el envase de los productos que consumimos habitualmente… se adjuntan indicativos con la célebre “f” y con el icono del pajarito azul turquesa. Esto nos hace pensar lo mucho que están cambiando las cosas (y no me refiero solamente al mundo empresarial).

Visto el panorama, se nos puede ocurrir preguntarnos hacia dónde nos lleva este fenómeno. No obstante, y como consecuencia de mi incapacidad para adivinar el futuro (tal vez ni me interesa aventurarme en tales menesteres), lo que sí observo es la facilidad con que los ciudadanos nos hemos habituado a estar al tanto de lo que se cuece en estas comunidades virtuales; son capaces de generar y cambiar la opinión pública de un país y del mundo entero en cuestión de horas. Pilas no se queda atrás.


Podemos situar los actuales tending topics en el mismo plano que la idea “opinión pública” por su parecido en el fondo, aunque siempre salvando las distancias pertinentes entre uno y otro ente. Por un lado, la opinión pública es un concepto romántico, más estanco, serio y meditado que el que nos ocupa. Recuerdo levemente los días de facultad en que nos explicaban este fenómeno que se generalizó a raíz de la popularización de los periódicos y su lectura en los cafés franceses e ingleses, allá por el siglo XVIII. Por aquel entonces, la opinión pública tardaba en fraguarse y no era tan volátil como hoy.


Por su parte, el sintagma inglés significa literalmente “tópicos de moda”, es perecedero y se genera a partir de la germinación de miles de comentarios o tweets en torno a un tema candente procedente casi siempre de un medio de comunicación. Las palabras clave de los distintos temas se acompañan del símbolo “#”, pasando a denominarse “hastag”. Como vemos, Twitter no sólo nos enseña a comunicarnos en 140 caracteres, también nos enseña la lengua de Shakespeare. En este sentido, ejemplos de trending topics son la famosa “Ley SOPA”, la sentencia del caso Marta del Castillo, el resultado de un derbi de fútbol o la programación de un sábado noche en Antena 3.


Twitter es una herramienta tan poderosa que incluso nos da facilidades para segmentar la opinión que genera por comarcas, localidades y barrios. Es asombroso. Efectivamente, podemos saber de qué se pía en Pilas. En varias ocasiones lo he observado y… voilà! Los trending topics pileños tratan de fútbol mayoritariamente. Así que podemos concluir cuatro cositas:
1.       Por sexo: en Pilas utilizan Twitter mayoritariamente los hombres.
2.       Por edad: apenas superan los treinta años.
3.       Según el nivel de formación: predominan los que tienen estudios universitarios.
4.       Por gustos: son aficionados al fútbol, a la música.


Vistos estos datos, podemos hacernos una idea del perfil del pileño en Twitter, aunque todo está por llegar; quizás de aquí a un par de meses haya cambiado la tendencia y sea otro perfil el que más acceda a Twitter. Lo que sí sabemos que el carácter lúdico es primordial en esta red social, por lo que esteramos pendientes a las fechas más señaladas en el calendario de Pilas. El día de las Carreritas, por ejemplo, sería bastante interesante tener como trending topic en nuestra zona el siguiente hastag: #carreritas. Desde aquí animo a todos los pileños y ciudadanos del mundo a tuitear libremente y sin el fantasma de la censura de por medio.


Para todos vosotros, @EloReyes. 

martes, 17 de enero de 2012

LOS ADULTOS SOMOS RAROS


Los adultos somos raros. Y no creo que sea preciso ser sociólogo para suscribir esta afirmación Hace unos días vi anunciar en Disney Channel –lo que aprende una viendo el canal infantil- la película de El Principito. Como no me quedé con el día ni la hora, ni volví a acordarme del tema, no la vi. De todos modos, en el momento en que las imágenes del protagonista daban color a la pantalla de mi televisor se me vino a la memoria el momento en que me leí la obra de Saint-Exupéry.

He de aclarar que lo leí tarde, muy tarde, pero lo bueno de haber entrado en contacto con este texto es la reflexión que hice tras su lectura. Si lo hubiera leído con siete u ocho años no le hubiera prestado atención a ciertos matices, ya que pese a su estructura –está escrito a modo de cuento infantil- el texto es un profundo análisis del significado y sentido de la vida, el amor y la amistad.  Una de mis frases favoritas es aquella que dice “todas las personas mayores primero fueron niños”. Es una pena dejar de ser niños para convertirnos en adultos, sobre todo cuando vemos el peligro que el adulto supone para la Tierra.

Hay circunstancias de nuestra vida cotidiana que me hacen pensar en lo raro –cuando no absurdo- que puede llegar a ser nuestro comportamiento. Por eso, alguna que otra vez he pensado qué diría de nosotros si El Principito nos viera, por ejemplo, un día cualquiera en el que estamos ensimismados, pendientes a nuestras obligaciones, pegados al teléfono, al ordenador y a las tareas cotidianas. Ese día nos cruzamos con un amigo por la calle al que queremos mucho, al que hace bastante tiempo que no vemos, que sabemos que tiene un problema desde hace tiempo y le saludamos efusivamente. Acto seguido, en vez de decirle todo lo que hemos pensado nada más verle, le propinamos con un “oye: a ver si nos vemos un día de estos y nos contamos, ¿no? Hoy tengo muchísima prisa”. Si el protagonista del cuento de Saint-Exupéry fuera testigo de este “diálogo” se quedaría absorto, y pensaría ¿por qué posponer el encuentro?

En este tipo de situaciones, lo “normal” hubiera sido detenerse, acercarse al amigo y atender a sus circunstancias. El Principito sabía que su Rosa era frágil y necesitaba mimos y cuidados, al igual que la amistad.”No se debe nunca escuchar a las flores, sólo se las debe contemplar y oler. La mía perfumaba mi planeta pero yo no era capaz de alegrarme de ello”, decía. Los adultos, en cambio, “lo complicamos todo”. Seguramente esperaremos al último momento, e incluso dejaremos escapar la oportunidad mostrarle a nuestro amigo interés por él y por su problema. Incluso puede caber la posibilidad de que, estando tan ocupados resolviendo los males del mundo, hablando horas y horas con máquinas y obviando la luz del sol, el aire limpio o la sonrisa de nuestros seres queridos, un día nos enteremos de su fatal desenlace. Ese día sólo nos quedará el reproche, el arrepentimiento y… la certeza de que tropezaremos otra vez en la misma piedra.  Más de uno debería toparse con el Zorro, el personaje que ayuda al protagonista de la historia a conocer el sentido de la amistad. Él le regaló un secreto: “sólo con el corazón se puede ver bien. Lo esencial es invisible para los ojos”. 

miércoles, 4 de enero de 2012

Los otros Reyes Magos


Faltan unas pocas horas para que podamos contemplar un espectáculo tan especial como ansiado: la salida de la cabalgata de los Reyes Magos de Oriente. En este momento hay muchas casas en mi pueblo en el que familiares y amigos del séquito de Sus Majestades luchando a contrarreloj para dejar todo listo, antes del gran día. Ni que decir tiene que los otros Reyes Magos son ese nutrido grupo “invisible” voluntarios que colaboran no sólo con el Ateneo Cultural Pileño, prestando sus camiones, sus remolques, sus tractores, su esfuerzo y su tiempo, sino con todo el pueblo en general. A ellos hay que agradecer la labor que hacen para que, año tras año, podamos disfrutar de la magia del cinco de enero.
Tengo que admitir que es un día que me hace volver a mi niñez, me sigo ilusionando como cuando tenía siete u ocho años. Por aquel entonces, esperaba impaciente que Sus Majestades de Oriente pasaran por la carretera de Villamanrique para ir a ver qué me habían dejado en casa de mis abuelos. Melchor, Gaspar y Baltasar conocían bien la calle Plácido Fernández Viagas y eran sabedores de nuestra impaciencia, de ahí que antes de tirar para la calle Sevilla hicieran un alto en el camino y dejaran una buena carga de regalos para los dos. Siempre, para empezar, mi hermano Manuel y yo encontrábamos una bolsa de carbón dulce y nos reíamos con picardía; sabíamos que eso no era todo. A medida que nos metíamos por todos los rincones esquivando muebles, nuestra Inés, nuestra Toñi y nuestra tita Pepa nos daban pistas para encontrar los preciados tesoros. Días antes ya intentábamos averiguar por dónde entrarían los Magos. ¡Qué ilusión!
Ahora, algunos años más tarde, sigo experimentando esa sensación aunque de una forma mucho más gratificante: viendo esas caritas de alegría en los niños que reciben sus regalos de manos de unos señores ataviados con lujosos trajes y enjoyados con ademanes amables. Y es que desde hace tres años, hay en Pilas un grupo de amigos (Juanma, Francis y Juan) que, una vez concluido el itinerario de la cabalgata oficial,  reparten los regalos a los hijos de familiares y amigos. Algunos se despiertan sobresaltados, cuando los padres entran en la habitación y les avisan de la inesperada visita. Otros, los más atrevidos, se abalanzan sobre ellos y les aseguran que han sido buenos durante todo el año con el fin de obtener el preciado regalo solicitado. En definitiva, el cinco de enero me sigue ilusionando y estoy deseando que llegue para ver de nuevo esos ojillos brillantes, ese nerviosismo impaciente, ese gesto al abrir los regalos, esas miradas agradecidas y esas sonrisas que te hacen dar gracias a la vida por poder vivir estos momentos un año más. 

lunes, 12 de diciembre de 2011

¿Qué bailamos?


Hace tiempo vengo escuchando un tintineo tan constante como incómodo que me ha conducido a detenerme un ratito y dedicarle unas cuantas palabras. Para los melómanos escuchar música es más que una opción; tener de fondo mientras se realiza cualquier actividad algo de música es una forma de compañía, puede incluso cambiar el ánimo en un día gris, nublado o simplemente anodino.  En este sentido, cuando asistimos a alguna celebración, salimos a tomarnos algo y entramos en un pub o discoteca se suele elegir música que normalmente está remezclada, enlatada y violentada hasta encajar en los cánones comerciales del momento. Nuestros oídos ipso facto se adaptan al sonido ambiente y si tenemos ganas de fiesta, bailamos lo que nos echen sin exigencias. Por eso, cada vez que se asoman por los altavoces los gorgoritos de un tal Pitbull me entran los siete males porque, lo reconozco: acabo bailando sus canciones aun pensando lo que pienso del rol que proyecta con su personaje.
No digo nada nuevo al afirmar que el cantante que se hace llamar Pitbull está por todas partes. Actualmente los artistas que más masas de fans movilizan en el panorama musical internacional (llámese David Guetta, Shakira, Paulina Rubio, Jennifer López, etcétera) hacen duetos con esta especia de sombra de todos ellos que se repite hasta la saciedad con sus estribillos como mínimo ramplones y burdos, por no decir sexistas. Entre las lindeces que suelta por su boca (u hocico, ya que él mismo se autodenomina como una subespecie canina) se esconden frases elegantes de no más de ocho palabras, imperativas y que denotan un escaso dominio del vocabulario ¿Alguien se ha parado a pensar cuántas veces repite este hombre “dale”?
A menudo aparece rodeado de rebaños de chicas insinuantes semidesnudas a las que le gusta llamar “muñequitas”, con una indumentaria un tanto hortera: trajes impecables estilo Andy García en cualquiera de sus actuaciones de estereotipado mafioso hispano, zapatos brillantes como el sol, pañuelos y/o corbatines de seda, gafas tipo aviador que cuando se las quita me recuerda a Torrente… Todo ello acompañado por una corte de gestos chulescos que denotan autoritarismo como ese dedo índice en posición de advertencia, o la famosa mueca desafiante. Todo un personaje. Los decorados de los vídeos son suntuosos y aderezados con piscinas de agua cristalinas, mansiones de ensueño y vehículos de lujo.  Creo que tiene complejo de Mad, el malo del Inspector Gadget (siempre que puede aparece en un sillón orejero enorme y siempre busco el gatito).
En fin, todo esto para decir que a mí no me preocupa en absoluto la vida de este personaje, ni sus canciones (aunque reconozca que las baile), sino más bien todo el trasfondo sexista y de sumisión de la mujer que implícitamente lleva parejo. ¿Quiénes bailan estos temas? Sin duda una importante porción de adolescentes y jóvenes que puede que no se cuestionen la estampa de un montón de cuerpos femeninos insinuantes semidesnudos bailándole el agua a un “macho” que da órdenes con un lenguaje no verbal bastante explícito y de forma avasalladora solicita favores sexuales. Tanto intento por la igualdad de género en este tipo de escenas se va por la borda, más si tenemos en cuenta las siguientes cifras recogidas en el periódico La Vanguardia el pasado 24 de noviembre:
"La mayoría de mujeres que llaman al número 016 tienen entre 31 y 40 años (el 40’92%), seguido de las mujeres entre 41 y 50 años (el 25’61%). La cifra de víctimas de entre 19 y 30 años es del 14’17%, siendo el colectivo que menos acuden en busca de ayuda y que más agresiones sexuales reciben. Cada vez las sufren más jóvenes y este año 2011 han sido víctimas 156 jóvenes de entre 11 y 20 años, del total  de 434 agresiones sexuales producidas".  Queridas chicas de mi entorno y de fuera, queridas mujeres de todas las edades y culturas: no os dejéis llevar por cantos de sireno. Disfrutad haciendo lo que os dé la gana, no lo que le dé la gana a otros. 

miércoles, 30 de noviembre de 2011

TAPONES



Sí. Algo tan simple como eso, como un tapón de plástico, juega un papel de relevancia extrema en la vida de muchos niños y chavales en nuestro país y del mundo entero. Tapones de botellas de agua, de refrescos, de detergentes para la limpieza del hogar, de productos para la higiene personal, de cremas, de garrafas… Repito: tapones, de esos que tiramos diariamente casi de forma involuntaria.
Millones de tapones de plástico, en definitiva, son almacenados con la paciencia de Job día a día, tarde a tarde, domingo tras domingo y festivo tras festivo por unos padres y madres que decidieron olvidarse de sí mismos y volcarse en las necesidades básicas de sus seres más queridos.
La finalidad de esos pequeños objetos no es otra que la de ser almacenados en contenedores de grandes dimensiones para ser reciclados, aunque ciertamente aquí es donde comienza la historia que en este artículo les quiero contar. Resulta que existen niños que padecen enfermedades raras, esas que afectan a una parte mínima de la población y que pocas veces tienen el eco que merecen en los medios de comunicación y por ende, en la sociedad. Muchos de los que padecemos enfermedades raras tenemos la “gran suerte” de tener a nuestro alcance tratamientos y medicamentos que, si bien a veces no remedia nuestro mal, lo mejora o estabiliza. No obstante, en el peor de los casos, muchas de estas enfermedades ni siquiera tienen tratamiento, ya que al haber tan pocos afectados a la industria farmacéutica no le trae cuenta emplear el dinero en buscar medicamentos o soluciones. En resumidas cuentas, los medicamentos huérfanos tienen un elevadísimo coste debido a su escasa producción, y como las empresas que realizan dichos medicamentos son rentables cuando ingresan grandes sumas de dinero, se olvidan de gran parte de personas que padecen este tipo de enfermedades.
El Estado español garantiza tratamiento para una parte de los pacientes de enfermedades raras, pero para muchos de ellos no garantiza si quiera operaciones que en muchos de los casos podría salvar o alargar la vida considerablemente de estos afectados –en la mayoría de los casos son niños- como ocurre con la ataxia telangiectasia. De esta forma, la única opción que tienen muchos padres de familia normales y trabajadores es la de recolectar toneladas y toneladas de tapones de plástico para ser vendidas a una empresa que los recicla y los aprovecha. Con el dinero obtenido, pueden operar a sus hijos en otros países y, en los mejores de los casos, salvarles la vida. No iba mal encaminado aquel que dijo que la felicidad estaba en los pequeños detalles. Para estos padres, la clave de la felicidad de sus hijos reside en un tapón de plástico.
Existen en nuestro país empresas y asociaciones que facilitan la labor de recolección de tapones y personas que prestan almacenes o naves industriales vacías y sin uso para almacenarlos, para ayudar a estos pequeños a curarse o a conseguir una mejora en su día a día. A propósito de estas fechas que se avecinan, en las que supuestamente hay que ser más solidarios que el resto del año, acordaos de lo que se puede hacer con unos simples tapones. 



lunes, 21 de noviembre de 2011

Cosas del 20N


En este día de balances se me antoja analizar con la mente templada, los periódicos más relevantes del país en la mesa y anotaciones en hojas de facturas de teléfono y agua la intensa jornada electoral de ayer. Mas no pretendo caer en lo que muchos medios han repetido hasta la saciedad, no quisiera llenar este espacio con vocablos rotundos, afirmaciones volubles ni dogmatismos varios al borde un ataque de nervios. Tras la batida de récords de los dos grandes partidos se esconden muchos ganadores de batallas. El primero, sin duda, Izquierda Unida, que no tenía días de gloria desde los tiempos de Anguita. Sin duda será un buen acicate para seguir adelante y evitar "institucionalizarse", como ha afirmado Cayo Lara. Se supone que la inyección de vida la ha supuesto el descontento con el gobierno que hasta ahora ha presidido Zapatero, aunque sería injusto atribuir esta subida a los anteriores votantes socialistas y menoscabar la importancia de las movilizaciones que desde hace tiempo vienen llevando a cabo desde las filas de IU. 

En estos días de parientes de riesgo y camaleones subyace un hecho llamativo: el aumento del voto nacionalista en las comunidades vasca y catalana, en las que la crisis se nota mucho menos que en el sur peninsular. Hay quienes se sorprenden de que CiU haya revalidado su triunfo "pese a los recortes". Evidentemente, los votantes de CiU están mentalizados de que para salir de ésta hay que hacer de tripas corazón. Sí. Todos tenemos que pagar los platos rotos. Son las vicisitudes de un sistema cuyas normas -por cierto- en el ámbito electoral hace aguas y no deja libertad verdadera a los partidos políticos. No sé si será lógico, pero justo desde luego no es lo que sucede con el partido de Rosa Díez. UPyD ha quintuplicado su número de votantes y se muestra como alternativa seria por la democracia, el progreso y la unión con una consecuencia inmediata: obtiene, pese a los votos, menos representación que los hijos de los hijos de los etarras. El partido de Rosa Díez merece entrar en el terreno de juego junto a los grandes del mismo modo que la victoria de AMAIUR deja al desnudo la amoralidad de los vascos que los han votado; tiene un sabor a sangre, a tiro en la nuca y a terror que no desaparece si quiera en el hipotético caso del perdón público. 

A propósito, a la menor participación de estos comicios hay que sumarle, entre votos en blanco y nulos, más de dos millones de votos. La abstención demuestra el pasotismo de quienes muchas veces critican hasta la saciedad a nuestra clase política. Desde aquí, animo a quienes no estén de acuerdo con ellos a hacer lo posible para mejorarla. También quisiera darle un toque de atención a Nieves Ciprés, líder del partido Derecha Navarra Española que ni siquiera se ha tomado la molestia de votar a su partido. Este nivel de pasotismo es ya más que preocupante.Al fin y al cabo, tal vez algún día nos demos cuenta de que hay cosas que sí se pueden mejorar, y de que a veces es posible castigar no solo al que pierde sino al que gana. Alfredo, pese a su brillante oratoria (si Demóstenes viviera sentiría verdadera envidia por él) y a sus argumentos basados en el consabido "que viene el lobo" debe ser muy buen amigo de sus amigos. Fíjense si no el favor que le ha hecho a Zapatero presentándose a unas elecciones que se sabían nunca iban a serles favorables. Rajoy tendrá la inmensa responsabilidad de gobernar un país moribundo ¿qué mayor castigo que ese?


A veces, una victoria no da la felicidad, sino más bien lo contrario: inquieta y preocupa.

miércoles, 5 de octubre de 2011

El primer año (carta a Paloma)

Pilas, 6 de octubre de 2011.


Querida Paloma:




Han transcurrido 365 intensos días, pero han parecido un suspiro.


Días difíciles -sobre todos los primeros- , en los que agitadamente se mezclaron novedad, emoción, debilidad, admiración, respeto, responsabilidad y el más inmenso amor que se puede sentir en la vida. El amor hacia alguien que te pertenece, que ha estado dentro de ti durante cuarenta y dos interminables semanas, que te ha desvelado desde el mismo día en que supiste que estaba ahí dentro; que sentía todo lo que te ocurría e incluso te daba muestras de su carácter tan pronto como tuvo fuerzas.
Todos los días felices que has vivido a lo largo de tu vida quedan nublados por un recuerdo que te marcará el resto de tu vida: el momento en que tomas contacto con su piel, miras entre lágrimas esa carita que intenta torpemente mirar al mundo y le agarras con una fuerza que creías habías perdido después del largo esfuerzo físico.
Ella te siente por vez primera fuera de la bolsa acuosa y da muestras de su inmejorable condición física sonrosándose y estrenando exitosamente sus pulmones, su garganta, su nariz. También siente que está protegida porque tiene un padre que no ha abandonado ni un segundo a su mamá y la ha envuelto en una manta tras cortarle el cordón umbilical. Sabe que sus padres no estarán nunca solos porque sus tíos y sus abuelos son las personas más maravillosas del mundo y lo darían todo por ella, por verla sonreír cada día.
Desde ese momento una fuerza superior nace de lo más profundo del ser y te acompaña para que luches todos los días por conseguir lo mejor para ella, aunque, como le pasa a casi todo el mundo, eso no lo sabrá valorar hasta que no lo experimente por sí misma.
Tras la llegada a casa, te da la bienvenida un caos enigmático en el que solamente la paciencia, el tiempo y la familia íntima contribuirán a modelar y a esculpir hasta que obtiene forma de familia. Debes aprender a interpretar el llanto, el gesto, la necesidad de cada momento en muy poco tiempo; eso tampoco lo tuvieron fácil nuestros progenitores.
Día a día, esa personita va fijando su mirada en tu rostro e incluso te hace muecas que se asemejan a una risa. No dudas en cantarle -como aquel día soleado de enero, en el cuartito de estudiar, junto a la ventana- y lloras desconsoladamente de emoción porque se queda embobada cuando oyes tu voz. Ya no te importa si cantas mal o bien, simplemente cantas porque a ella le gusta y se entretiene; y porque le tranquiliza tu voz, tu olor y tus manos, las manos que siempre están ansiosas por tocarlas y a las que se les hace el día interminable si no las tiene cerca.
Las risas se hacen más presentes a medida que pasan los meses. Sonríe con los amigos, con la familia, con extraños...Y te hacen inmensamente feliz. Las muestras de carácter y las travesuras -hay quienes creen que no serán pocas- llegan tras el verano, de forma que te recuerdan lo importante que es prestarle la máxima atención en todo momento.


Ha pasado un año, el año más feliz y maravilloso de mi vida. Te quiero Paloma. Gracias por existir.




Tu madre. 

miércoles, 21 de septiembre de 2011

IDEAS PROVOCATIVAS. II parte de El país de Nunca Jamás (volverás a vivir igual)

Este fastidioso miércoles que comenzó de forma accidentada no creo que sea el último día en que se hable de la omnipresente crisis ni de sus causantes. Tampoco. Mientras escuchaba una canción de Miguel Bosé que me gusta bastante, y sin que ello haya tenido nada que ver en mis pensamientos que ahora pongo por escrito, se me ha ocurrido pensar en los tres posibles culpables de la existencia de la economía sumergida. Sí, ya lo sé, parece una continuación de mi anterior post, pero seguir metiendo el dedo en la llaga quizás sirva para que más de uno o una se dé por aludido/a y se anime a darme su opinión o razonamiento sobre tan invisible compañero de nuestra economía.
Mi duda (bueno, la duda sobre la que voy a escribir, ya que dudas tengo demasiadas y en multitud de ocasiones a lo largo del día) es: ¿quién es el culpable de que exista la economía sumergida? 
Hay tres presuntos.Y repito, presuntos; aquí no se va a juzgar nada ni a nadie (eso que lo hagan los jueces), se plantea por escrito una duda o un problema que nos afecta y del que no se opina ni se critica muy a menudo en los medios de comunicación habituales. 
Presunto 1: El más obvio y facilón: el gigante administrativo. Existe economía sumergida porque nadie en la Administración emplea los instrumentos adecuados para impedir que miles de personas se busquen las habichuelas diariamente en este genuino país, sin rendir cuentas al erario público. Acabo de acordarme de un mensaje que leí ayer, de un joven compañero de facultad que atribuía el cierre de dos importantes periódicos de una zona de Cádiz a que solamente el 1 por ciento de aquella población era la única que luchaba por la prosperidad del entorno. Me da a mí que esa minúscula cifra tiene algo que ver con quienes se acuerdan de Hacienda.
Presunto 2: El siguiente presunto culpable es el que trabaja de forma clandestina conscientemente. Bueno, lo de conscientemente admite matices, ya que quien lleva toda su vida trabajando de esta forma más tarde o más temprano tendrá contratiempos derivados de su precariedad. Aun así, la mayoría de este sector no se preocupa especialmente por esta posibilidad, regalando a sus interlocutores (cuando rara vez charlan sobre este tema) frases del tipo: "si todos lo hacen, ¿por qué yo no?" o "chuparé del bote hasta que la miel se acabe".  Cada cual puede actuar de forma libre, de ahí que quienes prefieran arriesgar y estafar estén en su derecho. Hay quienes señalan esta mentalidad a los cuarenta años de dictadura que hace casi cuarenta años tuvo este país; no obstante, este planteamiento no es válido si nos sentamos frente a quienes mantienen esta postura: la mayoría de este sector o no han vivido en la democracia o bien lo han hecho en su infancia. No me cuadra...
Presunto 3: El último presunto que saco a la luz es el presunto empresario que vende sus productos a sabiendas de que el comprador no lo declara o a quienes solicitan el servicio de los trabajadores ilegales. Duele, o al menos, escuece ¿a que sí? Este presunto es el más amplio y variado, así que quien esté libre de culpa, que tire la última piedra. 

Hasta aquí mis ideas provocativas de hoy. 

jueves, 1 de septiembre de 2011

Noveno mes

Hoy es 1 de septiembre.

Una fecha muy significativa, por no decir puñetera. Tiene muchos matices: la vuelta al trabajo, la rutina (que la  criticas, pero acabas echándola de menos), los atascos, las colas en el médico, en el supermercado y en el banco; vuelve a no haber aparcamiento en el centro. La radio y la televisión retoman la normalidad, lavándole la cara a muchos presentadores y decorados y diciendo adiós a los sufridores becarios. Incluso en el cine comienzas a ver películas que pueden llamarte la atención. Pasas por la puerta del gimnasio y ves caras conocidas que te recuerdan que ya es hora de volver. Corrillos de hombres mayores se preguntan si este año tienen mucha o poca aceituna. Más o menos, eso es un septiembre de toda la vida de Dios en mi querido pueblo.

"Hasta el año que viene, querido bikini y queridas chanclas". Es el momento de deshacer las maletas, de echar del mueble bar del salón a la araña estúpida que quiso ser okupa y de mirar con detenimiento las cartas que se han acumulado en el buzón. "¡Oh, oh! ¡Madre mía!" -exclamas, como si no supieras de qué va la cosa- "¡Qué oportunas! Tienes en la mano facturas de la compañía eléctrica, del teléfono, el primer recibo de la venta a plazos del mini viaje de julio, el seguro del coche, el de la casa  y... el recibo de la contribución. Te dices: "¿no sería mejor haberme quedado fuera?". Eso para empezar. Pero la cosa no acaba ahí. Llegas a la cocina y ves que en la despensa sólo hay dos latas de atún y un par de sobres de ave con fideos de los que compras por si acaso y que luego nunca cenas. Porque prefieres cualquier cosa para cenar antes que una insípida sopa de sobre. Miras el frigorífico y casi necesitas ponerte las gafas de sol. Al final del primer estante sólo hay lo que encuentras en un frigo vacío: una lata de tónica y un tarro de mermelada de fresa. La compraste para hacer el pastel de queso de la Thermomix, para que tuviera más consistencia la capa superior, pero luego no te acordaste de la mermelada porque te empalaga -las cosas como son- y porque prefieres desayunar algo más tradicional, véase tostada con aceite y jamón york. En fin, que toca abrir la cartera -¡ja!, como si no hubieras parado de abrirla- para ir a rellenar frigorífico y despensa.
Cuando vuelves de la compra y organizas todo te viene a la cabeza otra cosa, no sabes si peor: la vuelta al cole. Ea, lo que faltaba. A comprarle el uniforme a los niños, un par de muditas por si acaso y unos zapatos que le den si quiera hasta mediados de curso. Pero los niños te recuerdan que la mochila del año pasado está muy poco presentable y que qué pasa con las zapatillas de deporte. Ah, eso, las zapatillas de deporte. Y luego vendrán con los materiales escolares.
Total, que acabas el día 1 de septiembre hasta la médula de septiembre y deseas con todas tus fuerzas que llegue por lo menos el primero de octubre. Por eso he dicho que septiembre es puñetero, y por eso ni lo he nombrado en el título, para que duela menos.